Crisis del feudalismo Europeo

Crisis del feudalismo europeo:

El apogeo que alcanzo el sistema feudal entre los siglos IX y XII se debilito desde los inicios del los siglos XIV. Entre los factores que se fomentaron la crisis en el feudalismo se destacan: el aumento de la producción, la implementación de una economía de intercambio, las cruzadas, el desarrollo del comercio, el auge de los mercaderes y el surgimiento de las ciudades. Estos factores evidenciaron que el feudalismo se había convertido en un sistema que no permitía el crecimiento económico ni la innovación tecnológica, y que era una forma de sobreexplotación del ser humano, manteniéndolo atado casi de por vida a la tierra y a la condición de siervo. También es preciso mencionar, igualmente, entro en crisis por la fragmentación y la inestabilidad de los poderes feudales, que no permitían la construcción de monarquías fuertes y centralizadas.

Las cruzadas: ante el continuo asedio de los musulmanes, el emperador bizantino pidió ayuda al papa Urbano II. Frente la noticia de la caída de Jerusalén en manos de los musulmanes, el papa convoco a ricos, pobres, caballeros y campesinos, a emprender avances hacia el oriente, con el fin de recuperar los lugares santos.

De las ocho cruzadas, las tres primeras se fundamentaron en un sentimiento religioso que, con el tiempo, se transformo y se mezclo con la ambición y el poder.

La primera cruzada estuvo conformada por una multitud de campesinos que, sin ninguna organización, se dirigieron en montonera hacia Bizancio, efectuando, a su paso, saqueos y matanzas. Una vez los cruzados llegaron al Asia menor, fueron derrotados por los turcos.

El resultado de las tres primeras cruzadas fue la toma de Jerusalén en 1099 y el establecimiento de los llamados estados latinos en la costa del Mediterráneo oriental.

Allí se intento establecer el feudalismo europeo, restaurar el dominio cristiano y frenar el avance de los musulmanes.

La presencia de los cristianos europeos en tierra Santa culmino luego de dos siglos, en 1291, cuando los mamelucos egipcios se apoderan del puerto de Acre en el reino de Jerusalén.

Durante las cruzadas, los cristianos consiguieron apoderarse de Córcega, Cardeña y Sicilia, que por mucho tiempo estuvieron dominadas por los árabes. De esta forma, se creó un monopolio comercial en Italia, que consistió en el control de puertos, rutas comerciales y dominio del mar.

Las cruzadas generaron nuevas relaciones entre Europa occidental y oriental. Con ellas, se abrieron nuevas rutas de comercio en el Mediterráneo, lo que genero crecimiento económico.

Tras las cruzadas, occidente adquirió una mentalidad renovada. Al regresar a occidente, muchos de los caballeros aplicaron conocimientos orientales como técnicas de construcción, fortificación y tácticas de guerra; además, con el desarrollo del comercio, encontraron un nuevo estilo de vida que género otras necesidades centradas en los bienes materiales.

Resurgimiento de las ciudades:

A partir del siglo XI, se presenta en Europa un fenómeno de gran importancia: el florecimiento de las ciudades. El nacimiento de las ciudades tuvo varias causas, entre ellas el gran numero de la población, la reactivación del comercio y el auge de la Economía de intercambio: A raíz de las nuevas actividades mercantiles, se creó la idea de una nueva vida urbana libre de siervos del campo, quienes progresivamente huyeron de las ciudades en busca de nuevos horizontes y progreso. Algunos señores feudales optaron por vender sus tierras a nuevos ricos comerciantes, con el fin de ingresar a las nuevas dinámicas mercantiles en las ciudades.

Otras situaciones que motivaron el nacimiento de ciudades se relacionaron con el desarrollo de centros políticos o núcleos defensivos, dando origen a las ciudades-fortaleza que se ubicaron en sitios estratégicos para resistir a los invasores.

Las ciudades estimularon la actividad comercial y artesanal; la herrería, la carpintería, la zapatería, la sastrería, oficios que a menudo se encontraban en los centros urbanos. Poco a poco, la ciudad fue especializando sus espacios y fueron creándose barrios para la burguesía y barrios donde residían artesanos y gremios de otros oficios. Las ferias artesanales tuvieron sus orígenes en el comercio Asiático y en la Europa medieval, cuando se inicio la difusión del comercio. Aunque la finalidad de las ferias y mercados fue comerciar, estas actividades se diferenciaron, pues mientras el mercado se realizo con una periodicidad semanal y con un radio de acción local, la feria se realizaba semestral o anualmente y su cobertura fue local, regional o con regiones apartadas.

Unificación política de los reinos: hasta el siglo XVI, Europa occidental se caracterizo por ser un territorio dividido en feudos independientes, propiedad de un señor feudal que, a su vez rendía fidelidad a un rey. Frente a la intensificación del comercio, la organización política cambio radicalmente. La organización señorial empezó a debilitarse, para dar paso a una política monárquica que necesito de una centralización del poder.

Entre los métodos empleados por los monarcas para extender sus dominios y controlar a los señores feudales, encontramos la confiscación de tierras, la creación de ejércitos poderosos y los matrimonios por conveniencia.

Otros factores que posibilitaron la centralización política fueron el resurgimiento del derecho romano, la información de sentimientos y afinidades nacionales en torno a un territorio, la estructuración de especies de lenguas nacionales, la creció de instituciones y el resurgimiento de los monarcas.

Muchas ciudades medievales habían sido construidas en tierras que pertenecían a un señor feudal. Sin embargo, cuando los pueblos se convirtieron en ciudades llegaron a ser importantes muchos centros de comercio. Muchos mercaderes ricos consideraron ventajoso para ellos asumir el gobierno de la ciudad sin restricciones feudales. Para lograrlo, se organizaron en grupos y obligaron a su señor a que les concediera un privilegio exclusivo. Este privilegio consistía en un contrato escrito mediante el cual una ciudad recibía ciertos derechos.

Los reinos de Castilla y Aragón:

En el caso de España, con el matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, se amplio y consolido el poder en uno de los reinos más grandes de la península Ibérica; además de ejercer un control directo de los señores feudales y presionar a los reinos más pequeños y débiles, se inicio el nacimiento de una identidad nacional; es decir, con la unión de Castilla, Aragón y Cataluña se estableció el reconocimiento de un territorio que empezó a identificarse como una unidad política. Esta idea se afianzo con la alianza entre reyes y papas, que se unieron para combatir a los moros y judíos, que habitaron la península hasta 1492.

La guerra de los Cien Años (1337-1453)

Para entender la devastadora contienda que enfrento a Francia e Inglaterra a lo largo de un siglo (1340-1473), es necesario tener presente tres elementos: el primero las posesiones inglesas existentes en Francia, que alcanzaron desde la región de Loira hasta los Pirineos, el segundo; la ayuda que presto Inglaterra a los flamencos, debido a que Flandes era condado vasallo de Francia. Por último, las disputas que se generaron por el dominio del mar. Durante la primera fase de este enfrentamiento, se noto la supremacía inglesa, que consolido un ejército organizado y tuvo mejores armas. Los ingleses vencieron a los franceses, pero tuvieron que firmar una tregua debido a la peste negra que diezmo muchos hombres de las tropas de ambos bandos. La guerra culmino en 1473. Francia gano los territorios e Inglaterra se quedo solo con una ciudad costera llamada Calais.

Consolidación nacional de Francia:

Tras la guerra de los Cien Años, Francia quedo comercialmente arruinada y con varios ducados en manos de los señores feudales que no querían someterse al rey. El rey Luis XI utilizo varias estrategias para recuperar y unificar el territorio. A finales del siglo XV, Francia se recupera a nivel político, mediante la consolidación de la autoridad monárquica y la construcción de un estado soberano, con el cual comienza el absolutismo.

Consolidación nacional en Inglaterra:

Cuando finalizo la Guerra de los Cien Años, estallo, en Inglaterra en 1455, el conflicto entre dos familias dinásticas que se disputaban el poder: los York y los Lancaster.

Los York contaban con la ayuda de una nobleza que se dedico al comercio de productos agrícolas y ganado ovino, y los Lancaster eran respaldados por los señores feudales. Este conflicto duro treinta años, hasta que otra familia, los Tudor, al mando de Enrique VII, logro la reorganización del reino en lo militar, social y económico. Para neutralizar a otras dinastías, se impuso la monarquía, se limitaron las funciones del parlamento, y se termino con los residuos del feudalismo.

El imperio alemán:

Bohemia, Polonia y Hungría formaron parte del gran imperio Alemán. Su población tuvo dificultades en confortar una unidad cultural; sin embargo, en el siglo XIII, se convirtió en el más poderoso de los reinos eslavos.

Polonia, desde el siglo X, estuvo regida por la dinastía de los Piasts, que se unió al clero para enfrentar a los nobles. Debido a la falta de unidad, los Piasts no lograron consolidar un poder solido, y fueron objeto de la gran invasión de mongoles. Polonia se fracciono en nueve principados, hasta que los campesinos activaron la economía monetaria, ampliaron las rutas mercantiles, intensificaron la vida urbana y, con esta, la creación de centros artesanales y comerciales.

Otros estados orientales como Hungría, Moldavia, Besarabia y Serbia sucumbieron ante los turcos que, después de haberse tomado Constantinopla, se apropiaron de gran parte de los Balcanes

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